LENDO A CASTELAO

Esquecérao. Pero onte, a man percorreu o lombo de varios libros no estante grande que ordena alfabeticamente a literatura universal (toda agás a galega, que sendo tamén universal coma calquera, ten espazo propio) e deu en sacar un da colección de poesía da editorial Lumen, Del tiempo y del olvido de José Agustín Goytisolo, mercado no ano 1980, polo módico prezo de 350 ptas, na libraría Tanco, que os números escritos a lapis na primeira páxina de cortesía son da man de Manolo. Un libro, dous euros, hai diso 35 anos.

Abrino e sería o azar ou que ese foi o lugar polo que o iniciei tantas veces, que dei co poema Leyendo a Castelao. Ao velo lembreime del, pero confeso que non acordo cando foi a última vez que o pensei, que fun consciente de que estaba aí, de que existía ese poema con Ourense, co Tangaraño, con Valente.

Coincide isto co feito de que o venres, na entrega dos premios da Edición, María Lado e Lucía Aldao iniciaron a súa actuación-presentación precisamente con Castelao. Primeiro  cun fragmento de texto sobre a lingua e logo, co relato O retrato, de Retrincos.

Por compartilo, tal e como o escribiu José Agustín, velaí vai:

Afuera llueve sin misericordia
sobre la tierra blanda sobre la hierba fría
sobre los árboles transidos y también sobre el mar
y sus acantilados centelleantes
mientras que aquí yo sigo leyendo a Castelao
y le siento tan vivo como siempre lo estuvo
palpitando en las hojas nerviosas y en las líneas de fuego
pienso en Sarria de Lugo donde hace algunos años le leí
y en el olor de vaca de sus campos
cruzados por el viejo Camino de Santiago
o por el empedrado de las legiones romanas si prefieren ustedes
y en el cura de Láncara y en la hermosa Tía Juana de Fidel
y vuelvo atrás y caigo ahora en el hoyo
de Orense y veo a Pepe Valente hecho un primor
hablándome de la piedra del Tangaraño
por la que fue pasado cuando chico
y salto hasta Cambados y muerdo el duro pulpo picantísimo
y antes de regresar cambio en Monforte
mi tren por otro tren
y vuelvo a Castelao y acaricio palabras y dibujos
porque evidentemente es un hombre al que amo. 

E como sempre me gustaron Palabras para Julia, de José Agustín, na versión de Paco Ibáñez, en homenaxe a tantos…